scattered-heart:

I won’t let you go - James Morrison

Aunque una semana fuera de aireTe seguiría extrañando…
:-))))))))))))))))))))
Qué feliz <3
(:
I love you my baby <3
—Te quiero, ¿vale?
Read time!
“Dios…estoy tan cachonda, no sé que me pasa…” jajajaja
—Yo no se que es lo que me pasa… pero es que ¡no me puedo concentrar! GRRR!!
Ohh.. ¡qué mono!
“Acto Poético” (Extracto del libro Psicomagia)

Han transcurrido cuarenta años… Con la distancia del tiempo, cómo ves hoy esos actos? Más allá de lo pintoresco, qué te enseñaron?

La audacia, el humor, una aptitud para cuestionar los postulados mediocres de la vida ordinaria y un amor por el acto gratuito. Cuál es la definición del acto poético? Debe ser bello, estético y prescindir de toda justificación. Puede también acarrear cierta violencia. El acto poético es un llamado a la realidad: hay que enfrentar a la propia muerte, a lo imprevisto, a nuestra sombra, a los gusanos que hormiguean dentro de nosotros. Esta vida que nosotros quisiéramos lógica es, en realidad, loca, chocante, maravillosa y cruel. Nuestro comportamiento, que pretendemos lógico y consciente, es, de hecho, irracional, loco, contradictorio. Si observáramos lúcidamente nuestra realidad, constataríamos que es poética, ilógica, exuberante. En aquellos tiempos, yo era, sin duda, inmaduro, un joven descerebrado insolente; eso no quita que dicho período me enseñó igualmente a percibir la loca creatividad de la existencia y a no identificarme con los límites dentro de los cuales la mayoría de la gente se encierra hasta que no aguanta más y revienta.

La poesía no respeta un ordenamiento estereotipado del mundo…

No, la poesía es convulsiva, está ligada al temblor de la tierra! Ella denuncia las apariencias, atraviesa con su espada la mentira y las convenciones. Recuerdo que una vez fuimos a la facultad de medicina y, con la complicidad de un amigo, robamos el brazo de un cadáver. Lo escondimos dentro de la manga de nuestro abrigo y jugamos a darle la mano a la gente, a tocarlas con esta mano muerta. Nadie se atrevía a observar que estaba fría, sin vida, porque nadie quería enfrentarse al hecho bruto de ese miembro muerto. Al hablarte, me doy cuenta de que estoy casi confesándome. Todo esto puede parecer bien fantasioso. Para nosotros, se trataba ciertamente de un juego, pero de un acto profundamente dramático! El acto creaba otra realidad en el seno mismo de la realidad ordinaria. Nos permitía acceder a otro nivel, y sigo convencido de que mediante nuevos actos uno abre la puerta a una nueva dimensión.

¿El acto concebido en esos términos tiene acaso un valor purificador y terapéutico?

Claro que sí! Si uno lo piensa, nuestra historia individual está constituida de palabras y de actos. La mayor parte del tiempo, la gente se contenta con pequeños actos inocuos, hasta que un día “revienta”, y sin control alguno, se pone furiosa, lo rompe todo, profiere insultos, se abandona a la violencia, llega a veces hasta el crimen… Si un criminal en potencia conociera el acto poético, sublimaría su gesto homicida poniendo en escena un acto equivalente.

Pero eso puede llevar a ciertos extremos no exentos de peligros…

Efectivamente. La sociedad ha puesto barreras para que el miedo y su expresión, la violencia, no surjan a cada instante. Por ello, cuando uno realiza un acto diferente de las acciones ordinarias y codificadas, es importante hacerlo conscientemente, medir y aceptar de antemano las consecuencias. Realizar un acto es un proceso consciente que apunta a introducir voluntariamente una fisura en el orden de la muerte que perpetúa la sociedad, y no la manifestación compulsiva de una rebelión ciega. Conviene no identificarse con el acto poético, no dejarse llevar por las energías que éste libera. Breton, por ejemplo, cayó en la trampa cuando, llevado por su entusiasmo, declaró que el verdadero acto poético consistiría en salir a la calle armado de un revólver y disparar sobre la gente. Se arrepintió mucho, después. Y eso que no hubo paso al acto! Pero esta declaración era en sí el signo de un arrebato. El acto poético permite expresar energías normalmente reprimidas o dormidas dentro de nosotros. El acto no consciente es una puerta abierta al vandalismo, a la violencia. Cuando las multitudes se enardecen, cuando desgeneran las manifestaciones y la gente se pone a incendiar automóviles o a lanzar piedras, se trata también de una liberación de energías reprimidas. No por ello esas manifestaciones ameritan el calificativo de actos poéticos.

¿Estaban conscientes de ello, tú y tus comparsas?

Terminamos estándolo, después de confrontarnos a actos peligrosos perpetrados por seres arrebatados. Mis amigos y yo nos sentimos sacudidos por esas experiencias y eso nos hizo interrogarnos seriamente. Un haiku japonés nos proporcionó una clave: el alumno le lleva al maestro su poema, en el cual dice:

“Una mariposa:
Le quito las ala
y se vuelve pimiento!”

La respuesta del maestro fue inmediata: No, no, eso no es así, déjame corregir tu poema:

“Un pimiento:
Le pongo unas alas
y se vuelve mariposa!”

La lección es clara: el acto poético debe siempre ser positivo, ir en el sentido de la construcción y no de la destrucción…

Sin embargo, muchas veces es indispensable destruir para poder posteriormente construir…

Sí, pero cuidado con la destrucción como fin en sí! El acto es una acción y no una reacción de vándalo.

En ese caso, cómo calificarías algunos de los “actos” que me contaste?

Muchos de ellos no eran, efectivamente, sino reacciones, o, digamos, intentos más o menos torpes en dirección del acto digno de ese nombre. Eso hizo que procediera a realizar un examen de conciencia. Comprendí claramente que en vez de vaciar todos los cajones de mi padre, deberíamos haber llegado en procesión con un cargamento de calcetines y haberle llenado sus cajas para que su sueño se volviera realidad. En lugar de poner gusanos en la cama de mis padres, deberíamos haberla tapizado con monedas de oro en chocolate! En vez de organizar el velatorio de mi madre, podríamos haber montado una escena en la que ella se hubiera podido admirar en plena gloria, como la virgen durante la asunción. El choque causado por el acto debe ser positivo.

Tras esta toma de conciencia, se sintieron ustedes culpables, experimentaron algún arrepentimiento?

No, y sigo diciendo que la culpabilidad es inútil. El error está permitido, siempre que uno lo cometa una sola vez, en una búsqueda sincera del conocimiento. Esa es la condición humana: el hombre busca el conocimiento, y qué es el hombre en búsqueda de algo sino, por definición, un ser errático? El error es parte integrante del camino. Abandonamos esas experiencia: negativas, pero sin arrepentimiento alguno. Nos habían abierto la puerta del verdadero acto poético. Para hacer una tortilla, hay que romper los huevos.

Alejando Jodorowsky
LADRÓN DE PAPEL Y TINTA

Solo robo libros,
por idealismo, por protesta,
por una sociedad mercantil
que no valora la cultura y le da
precios elevados que apestan
a bolsillos de señores ignorantes
con barba, dinero y puro.

Suban los precios a sus lujos,
suban los precios a sus vicios,
suban los precios a sus antojos.
Pero nuestra literatura no la envíen
al precipicio con cifras de despojo.

Ya mucho tenemos con pagar
el lecho, el techo y el suelo,
con el poco sueldo que ganamos
con las ocho diarias la mayoría.

Lucren con sus fiestas,
Lucren con la pornografía,
Lucren con el negocio del ocio,
no con la narrativa ni la poesía.

A mis luciérnagas de papel y tinta
bájenle los impuestos hasta que
los parques se llenen de libros;
y todo el año sea otoño de hojas,
de cultura e información.

Francisco Olivares
COMPARTE ARTE.

El arte cuando es arte,
se comparte.

Se parte por de ella separarte,
no se parte en partes
para un trocito quedarte.

El arte es arte.
Y entero se comparte.

¿Qué es un cuadro
en una pared tapado?

¿Qué es libro en
una biblioteca cerrado?

¿Qué es un vinilo sin
una aguja que vibre?

¿Qué es una escultura
vestida de oculta y no de libre?

¡Por favor!
Por amor al arte,
comparte arte.

Francisco Olivares
Sonríe. Que pa’ eso estamos vivos. ♥
“Abordando la espesura
de mi pensamiento interno,
como pajaro con alas
de mi ser salen dos versos:
el primero esta olvidado
y el segundo…no me acuerdo.”

Andrea Valero